Por qué es importante la velocidad para el portero
La velocidad del portero se manifiesta al reaccionar a un disparo, realizar un desplazamiento corto, salir de la portería y encadenar una intervención. No basta con medir un único tiempo con cronómetro: también influyen la colocación, la lectura del juego y la elección del movimiento.
El tiempo que tarda el balón en llegar a la portería no es lo mismo que el tiempo de reacción del portero. Al evaluar el entrenamiento, conviene distinguir entre el estímulo, el inicio del movimiento y la ejecución completa. Los resultados de distintas pruebas no se pueden comparar directamente si no se sigue el mismo procedimiento.

Cinco aspectos de la velocidad del portero
1. Reacción a un estímulo del juego
El tiempo de reacción describe el intervalo entre un estímulo y el inicio de la respuesta. Sin embargo, durante un partido el portero obtiene información mientras se desarrolla la jugada. Por eso, prepararse para una intervención también implica observar el balón, a los jugadores y el espacio.
No siempre se trata de iniciar el movimiento lo antes posible. El estudio de Savelsbergh y sus colegas (2005), con vídeos de penaltis y control mediante joystick, mostró que los porteros expertos con mejores resultados iniciaban su respuesta más tarde. Este resultado no constituye una recomendación universal de esperar ante cada disparo.
- Reacción al balón: tras un inicio acordado, el entrenador cambia la dirección del pase o del disparo. El portero busca primero una colocación adecuada y después responde al movimiento real del balón. La distancia y la potencia se ajustan a su nivel.
- Las pelotas de tenis o las luces de reacción pueden complementar el trabajo de coordinación. Conviene empezar con una tarea clara y observar la calidad de la ejecución. El resultado de una prueba con luces, por sí solo, no demuestra una mejor lectura del juego del fútbol.
- Situación de uno contra uno: el atacante y el portero preparado conocen el ejercicio y el inicio de la jugada. El entrenador cambia gradualmente las opciones del atacante para que el portero decida según la situación. No se trata de lanzar disparos fuertes e inesperados contra un jugador que no está preparado.
2. Primer paso y impulso
El primer paso combina el apoyo, la dirección del impulso y la coordinación. Conviene relacionar la explosividad con el movimiento que el portero necesita en esa situación. Un impulso más potente, por sí solo, no garantiza una mejor intervención.
- Salidas cortas desde una posición preparada: el entrenador indica la dirección y el portero realiza el primer paso y un desplazamiento corto. Al principio conviene observar el control del movimiento; después se puede añadir un balón o varias opciones de resolución.
- Impulsos y aterrizajes: con el entrenador se puede practicar una ejecución estable sobre una superficie adecuada. La resistencia adicional o los saltos más complejos se incorporan según la experiencia y la técnica dominada.
- Los saltos desde un cajón no son un ejercicio inicial para todo el mundo. Su inclusión, altura y volumen deben decidirse según la preparación del jugador y la supervisión del entrenador, no únicamente por haber alcanzado cierta edad.
3. Desplazamientos laterales
Con un desplazamiento corto, el portero ajusta su posición respecto al balón y se prepara para la siguiente intervención. La elección de los pasos depende de la distancia y del tiempo disponible. No existe un único patrón de movimiento para todas las situaciones.

- Desplazamiento y parada: entre marcas se puede practicar un movimiento lateral corto y el regreso a la posición preparada. El entrenador observa el equilibrio y la capacidad de reaccionar en ambas direcciones, no solo la rapidez al tocar la marca.
- La escalera de coordinación puede complementar el trabajo de pies. Una vez dominado un patrón sencillo, se puede añadir una tarea con balón y toma de decisiones. Recorrer la escalera rápidamente, por sí solo, no demuestra un mejor rendimiento en la portería.
- Cambio de dirección en el espacio: conviene combinar un movimiento corto hacia delante, otro lateral y el regreso a la posición. El espacio y la dificultad se adaptan al jugador. El progreso propio se compara con la misma tarea, sin establecer una norma general de tiempo para todos los juveniles.
4. Segunda intervención y regreso a la posición
La jugada no tiene por qué terminar después de la primera intervención. El portero sigue el balón y decide si existe riesgo de un rechace o si dispone de tiempo para volver a ajustar su posición en la portería. Levantarse deprisa sin controlar lo que ocurre después no siempre es la solución correcta.
- Técnica para levantarse: con el entrenador se puede practicar el paso del suelo a la posición preparada. Conviene empezar de forma controlada y añadir otro balón solo cuando se domine el movimiento.
- Situación encadenada: después de la primera intervención, el entrenador ofrece un segundo balón o permite que el portero recupere su posición. El ejercicio debe ayudar a reconocer cuándo es necesario intervenir de inmediato y cuándo conviene cambiar de posición.
- La preparación de fuerza, incluido el trabajo de la zona central del cuerpo, puede formar parte del programa general. Los ejercicios, la dificultad y el volumen deben adaptarse a la experiencia del jugador; una zona central fuerte, por sí sola, no garantiza que se levante rápidamente.
5. Toma de decisiones y comunicación
El portero necesita obtener información con rapidez y valorarla correctamente. Observa el balón, las opciones del rival, a sus compañeros y el espacio detrás de la defensa. Una elección prematura puede ofrecer al rival otra solución.
- Análisis de vídeo: se puede pausar la grabación antes del disparo e identificar las opciones del atacante y del portero. Después se compara la previsión con lo que ocurrió. No conviene utilizar un único porcentaje objetivo de acierto para todos los jugadores.
- Decisiones de juego: el entrenador alterna pases, conducción del balón y disparos en un espacio adecuado. El portero elige entre desplazarse, salir de la portería o prepararse para el disparo. La dificultad se aumenta cuando se domina la tarea anterior.
- Comunicación con la defensa: en un ejercicio de juego se practican instrucciones claras y la resolución conjunta de situaciones. Se evalúa si la indicación ayudó a organizar el juego, no si supuestamente ahorró un número fijo de décimas de segundo.
Cómo incorporar la velocidad al entrenamiento
La siguiente secuencia es un ejemplo para planificar con el entrenador. No es un programa de cuatro semanas ni una dosis fija para todos los jugadores a partir de cierta edad. El alcance depende de la experiencia, el desarrollo, los demás entrenamientos y los partidos.
- Preparación: conviene calentar gradualmente y comprobar que el portero domina los desplazamientos básicos, el apoyo y la parada. La tarea debe corresponder a su preparación actual.
- Calidad del movimiento: se pueden incluir salidas o desplazamientos cortos con descanso suficiente para realizar el siguiente intento con calidad. También se observan la dirección y el control del movimiento.
- Integración del balón: se añade un pase, un disparo o una intervención encadenada. La exigencia se aumenta cuando el portero domina la variante anterior.
- Resolución de juego y análisis: se incorpora a un rival o a un compañero y se comentan conjuntamente la posición y la decisión elegidas. Si aparece dolor, se interrumpe el ejercicio; si la técnica empeora, se ajusta la tarea o la carga.

Errores frecuentes en el entrenamiento de velocidad
- Añadir trabajo intenso sin tener en cuenta el resto de la semana. Las tareas de velocidad se planifican junto con las demás cargas y los partidos.
- Perseguir un tiempo mejor cuando la técnica empeora. Completar la tarea más rápido no implica necesariamente estar mejor preparado para intervenir.
- Establecer pausas fijas para todo el mundo. El descanso se ajusta para que el siguiente intento tenga la calidad requerida y responda al objetivo del ejercicio.
- Trabajar la coordinación sin transferencia al juego. Los materiales se complementan con tareas que exigen seguir el balón y tomar decisiones.
- Omitir la preparación. Antes de la parte intensa se realiza un calentamiento gradual; su duración y exigencia no vienen determinadas por una única cifra universal de minutos.

Equipamiento para el entrenamiento de porteros
Los guantes se eligen según la talla, el corte, la espuma y la superficie. Para césped artificial y superficies duras, se puede considerar una espuma HG independiente y más resistente. La guía para elegir guantes de portero puede ayudar con la elección.
Observe su propio progreso
Con el entrenador se pueden registrar la calidad del movimiento y las soluciones aplicadas en situaciones de juego repetidas. Los tiempos solo tienen sentido si se comparan con el mismo procedimiento y en las mismas condiciones. No se puede prometer a todos una mejora concreta ni el tiempo que tardarán en alcanzarla.
Conviene desarrollar de forma relacionada la reacción, el primer paso, los desplazamientos, las intervenciones encadenadas y la toma de decisiones. El objetivo es moverse con eficacia en la portería, no solo mejorar el resultado de una prueba aislada.
Happy to help you play.
Fuentes: FIFA: entrenamiento de porteros U15–U18, FIFA: defender la portería o el espacio. Material adicional: Savelsbergh et al. (2005), UEFA: desarrollo de competencias físicas, FFA: principios clave para porteros.